Maldita sea
Era con el corazón en la mano. Bueno, no suena mal. Se llama así porque las únicas veces que no me da verguenza leer después las cosas que escribo es cuando salen de mi dolor, como ahora. Cuando estoy con el corazón en la mano.
Ayer me terminaron. Era lo que tenía que pasar. No fue nada melodramático. Simplemente fuimos sinceros con nosotros mismos. Fuimos rectos. Ninguno de los dos quería que pasara...pero pasó.
Nos estábamos viendo menos. Él trabajaba 12 horas diarias más 3 de estudio...demasiado para mi gusto. Yo lo llamaba, le escribía mensages, siempre en contacto. Pero nunca tanto como la chica del preuniversitario en que trabaja...maldita perra. Ociosa. Ella tenía todo el tiempo del mundo para coquetear, para mirar, para estar cerca. Él me contó cuando se empezó a sentir culpable. Cuando era demasiado tarde. Y lloré. Antes de que me lo dijera ya veía que era el final. Me acordé de Stanley Kubrick. De Nicole kidman llorandocon un cigarro en la mano mientras Tom Cruise le contaba sus incursiones motivadas por la rabia. Y los celos.
Maldita sea. En un momento casi de película, cuando él terminó de hablar, le dije "ok, ahora me toca a mí". Lo obligué a sentarse. Cerró los ojos, probablemente pensaba que lo iba a terminar. me tomó las manos, me acercó a él, como si así pudiera acercar nuestros corazones. Y entonces, le dije lo que nunca había podido decirle de frente.
Fue apenas un susurro.
No me escuchó y tuve que repetirlo: " te amo".
"te amo". Te amo, corazón. Y no te puedo dejar. Así que cuando te desconfundas....me cuentas.
"¿Te acuerdas de la pelíula?, abre los ojos?"
"¿Qué?"
"Abre Los Ojos, te acuerdas que decía: cada segundo es la oportunidad de cambiarlo todo?"
"Si"
"Que no se te olvide"
Seguía con los ojos cerrados, estaba intentando no llorar. Yo cerré también los míos. Le di un beso en la frente tan grande, tan lleno de amor, inmenso como el mar, aunque solo durara unos segundos. Dije un te amo invisible.
-Ya, ahora quédate aquí, yo me voy, pero tu quédate aquí-dije, tomando rápidamente mi bolso y mi abrigo. Quería salir corriendo, como si arrancar hiciera todo menos real.
Me trató de parar. siempre me iba a dejar a la micro, porque ahora no.
Me enojé, yo quería irme sola y punto.
-Por una vez en tu vida, háceme caso y quédate aquí- dije apuntando el sillón.
Y me fui. Le quité la puerta de la mano, bajé corriendo la escalera, abrí de un golpe el portón. Y caminé lo más rápido que pude.
Ayer me terminaron. Era lo que tenía que pasar. No fue nada melodramático. Simplemente fuimos sinceros con nosotros mismos. Fuimos rectos. Ninguno de los dos quería que pasara...pero pasó.
Nos estábamos viendo menos. Él trabajaba 12 horas diarias más 3 de estudio...demasiado para mi gusto. Yo lo llamaba, le escribía mensages, siempre en contacto. Pero nunca tanto como la chica del preuniversitario en que trabaja...maldita perra. Ociosa. Ella tenía todo el tiempo del mundo para coquetear, para mirar, para estar cerca. Él me contó cuando se empezó a sentir culpable. Cuando era demasiado tarde. Y lloré. Antes de que me lo dijera ya veía que era el final. Me acordé de Stanley Kubrick. De Nicole kidman llorandocon un cigarro en la mano mientras Tom Cruise le contaba sus incursiones motivadas por la rabia. Y los celos.
Maldita sea. En un momento casi de película, cuando él terminó de hablar, le dije "ok, ahora me toca a mí". Lo obligué a sentarse. Cerró los ojos, probablemente pensaba que lo iba a terminar. me tomó las manos, me acercó a él, como si así pudiera acercar nuestros corazones. Y entonces, le dije lo que nunca había podido decirle de frente.
Fue apenas un susurro.
No me escuchó y tuve que repetirlo: " te amo".
"te amo". Te amo, corazón. Y no te puedo dejar. Así que cuando te desconfundas....me cuentas.
"¿Te acuerdas de la pelíula?, abre los ojos?"
"¿Qué?"
"Abre Los Ojos, te acuerdas que decía: cada segundo es la oportunidad de cambiarlo todo?"
"Si"
"Que no se te olvide"
Seguía con los ojos cerrados, estaba intentando no llorar. Yo cerré también los míos. Le di un beso en la frente tan grande, tan lleno de amor, inmenso como el mar, aunque solo durara unos segundos. Dije un te amo invisible.
-Ya, ahora quédate aquí, yo me voy, pero tu quédate aquí-dije, tomando rápidamente mi bolso y mi abrigo. Quería salir corriendo, como si arrancar hiciera todo menos real.
Me trató de parar. siempre me iba a dejar a la micro, porque ahora no.
Me enojé, yo quería irme sola y punto.
-Por una vez en tu vida, háceme caso y quédate aquí- dije apuntando el sillón.
Y me fui. Le quité la puerta de la mano, bajé corriendo la escalera, abrí de un golpe el portón. Y caminé lo más rápido que pude.


0 Comments:
Post a Comment
<< Home