Sunday, October 02, 2005

Tocando fondo

Quería que fuera como en "ojos bien cerrados". Nos juntamos al otro día y yo le digo, cual Kidman: "los dos sabemos que yo te amo y tu me amas" y qué vamos a hacer dice Tom. "Lo que nos hace falta-dice ella- es... coger".

Quería que este capítulo de mi historia terminara así...

Llegué a mi casa. Me escudé en mi amigdalitis viral, que me tiene hablando como el padrino, para acostarme luego. Y lloré todavía más, con un dolor inmenso en el pecho. Grité y por suerte no me escucharon. Me abandoné a las lágrimas. Y me quedé dormida.

Soñé que estaba bien con él, que nada de esto había pasado...era REAL, tan real como los sueños de Cruise en vanilla sky. Hasta que desperté.

Y la verdadera realidad me superó....lo anterior era solo un sueño...

Quise seguir soñando...soñar para siempre. Y miré esa bolsa llena de muestras médicas que me conseguí en un congreso, solo por acaparar. Estaba al alcance de mi mano...

No sabía para que servían algunas de esas pastillas, pero eso no importaba...me puse a llorar.

Tenía que tomar una decisión...y la maldita bolsa seguía allí.

Me asusté de mi misma. No podía haber pensado esto. Estuve a punto de pedirle a mi mamá que la escondiera , pero no lo hice. Yo sería lo suficientmente fuerte como para rechazar la tentación.

De todas formas no tenía ganas de nada, no comí, no tomé agua. Al otro día me dolía la cabeza. Estaba débil. Estaba hecha mierda.Revisé mi correo, donde había pedido consejo a 3 amigos. Me respondieron 2. La más sabia me decía que tenía que tocar fondo, que dejara de luchar por no ahogarme y me dejara hundir. No entendí que me quería decir, no quise entender.

Pero no podía darle un tiempo, como habíamos acordado. No podía soportar la idea de que viera a la otra mientras yo me alejaba cada vez más...

Me enojé. Me enfurecí. Sin motivo. Porque lo único que me podía dar fuerzas ahora era la rabia.

Lo llamé. Pregunté si ya había tomado una decisión, respondió que no. Le dije que tenía 3 horas para pensar, que iba para allá. Se cortó el celular: pensé que me había cortado.

Me metí a la ducha. Me arreglé lo mejor que pude y comprendí que la rabia que me impulsaba venía de la comparación: a mi me pasó lo mismo una vez, estando con él, y solo me tomó una hora saber con quien me iba a quedar, quien valía más, el tipo que recién estaba conociendo o él, que aparte de un mundo de virtudes comparte varios de mis defectos? y elegí bien.

Pero mi pololo se estaba demorando más de la cuenta. Mejor dicho, YO no podía esperar más por una decisión suya, y quería que me eligiera a mi...

Partí en la micro y a mitad de camino me arrepentí. Sentía sellado mi destino: íbamos a terminar. Me bajé una cuadra antes para dejar de temblar.

Me recibió medio dormido, recién salido de la cama. Aceptó mis besos en su ombligo, con el pantalón a medio poner. Conversamos. Nos abrazamos.

No era justo que estuviera con las dos al mismo tiempo, aunque no ha pasado nada con ella. Fue muy valiente en contarme. Pero tampoco era justo que yo lo siguiera esperando, el proceso daba para largo.

Lo mejor es que terminemos, dijo. Cerré los ojos. "Hasta que lo dijiste, pensé".

"No quiero hacerte daño"

Y yo, con todo el dolor que puede sentir mi alma, cerré los ojos y dije: "me estás matando"

Que cresta quieres que haga-se desesperó-yo trato de consolarte aquí, pero soy el problema y a la vez la solución...

Quedamos en que terminamos. Él no la va a ver a ella, ni tampoco a mí. Se va a tomar un tiempo (eso puede ser hasta 3 meses, tal vez más). Estaremos en contacto. Si quiere volver me va a buscar (repetimos mil veces esa frase).

Ahora trataremos de ser amigos mientras se decide...

Siento un amor tan grande, que aunque prometí que nunca sería su amiga, no quiero irme de su vida, quiero seguir a su lado en cualquier forma, asi que me estoy preparando para lo peor, que es, que no volvamos a estar juntos como pareja.

Dije que lo amaba, también dije: "cada segundo es la oportunidad de cambiarlo todo, que no se te olvide". Ojalá no se le olvide.

Es como el viento, con la diferencia que el viento sabe para donde va...

Nos abrazamos nuevamente en el paradero. Otro beso, y otro. Y cuando nos alejamos, nos quedamos mirando, yo arriba de la micro, mandándole besos al aire. El respondiendo desde el paradero.

Esta vez, su cara no mostraba ninguna emoción.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home